La creatividad y el arte no tienen limites, los artistas dejan volar su imaginación de cualquier forma, y plasman sus creaciones incluso en los sitios menos esperados.

Takehiro Kishimoto es un chef y artista japonés, que elabora hermosas piezas tallando frutas y verduras.

“Las ideas para muchos de mis diseños provienen de los patrones tradicionales japoneses. Disfruto haciéndolo porque, como chef, me resulta extremadamente agradable crear objetos hermosos a partir de la comida. La gente también lo encuentra entretenido, lo que creo que es importante”, asegura Kishimoto.

El cocinero, nacido en el sur de Japón, en la ciudad de Kobe, utiliza pepinos, aguacates, manzanas, zanahorias y cuanto vegetal estimule su imaginación, para generar obras que evocan los patrones tradicionales de la cultura de su país y otras figuras como flores o dragones.

Parte de su trabajo es crear adornos pequeños en un hotel en su ciudad nativa, pero fue viendo vídeos en internet que conoció su pasión, el “Grabado Tailandés” como es llamado este curioso arte en el que se crean esculturas hermosas hechas de frutas y verduras, su propósito es hacer que se vean preciosas usando solo un pequeño cuchillo. Esta práctica tiene una historia de alrededor de 700 años y se originó en la cocina real.  

El artista japonés creó su cuenta de Instagram con el usuario Gaku Carving en 2016, para compartir su trabajo con su círculo de amigos y familiares, junto con otros entusiastas de los grabados en Tailandia. No esperaba ganar tantos seguidores, ahora son más de 250 mil.

La duración de la creación de una de estas obras de arte frutales, depende del diseño y el tamaño. “Las manzanas me llevan alrededor de dos horas, los brócolis una hora y los aguacates usualmente me llevan una hora y media” comenta el artista y asegura que una vez que termina su diseño, se come sus esculturas, “Valoro las cosas que hago por su belleza visual, pero también las aprecio como comida. Yo tampoco quiero que se desperdicien”.