Todos tenemos distintas maneras de percibir nuestra realidad, hoy en BajoLente te mostramos otra cara del talento que existe en el oriente antioqueño. Conoce de mano propia, la historia de esta joven artista y su singular manera de afrontar el día a día.

“Mi sueño inicia desde el primer momento en el cual tuve contacto con el arte, fue en 1999 en el barrio “8 de Marzo” de la ciudad de Medellín, donde una profesora dibujaba un elefante enorme sobre un tablero de escuela, puedo recordar la sensación que resplandecía en mis ojos cuando contemplé aquella obra que se desprendía de una tiza. Sabía que había un mundo más allá de esa pizarra vieja, y que lo que fuera que se hallara en el interior de aquel resplandor, era el camino que me llevaría al universo en el cual quería vivir. No quiero describir al Medellín de aquella época, varias crónicas, narco novelas, y demás narrativas lo han descrito muy explícitamente, quiero contarles mi historia, quiero invitarlos a descubrir lo que empezó a nacer en mí luego de ver el elefante plasmado en un simple tablero y de mi vida en un paradisíaco mundo de color y naturaleza ubicado en el oriente antioqueño.”

 
Su nombre es Claudia Patricia Parra, tiene 23 años y creció en una vereda llamada Quebrada Arriba del municipio de Guatapé – Antioquia; “desde niña me ha caracterizado la inquietud hacia el conocimiento, las artes y la cultura. Recuerdo que en el colegio estaba en todos los actos culturales, bailando, cantado, haciendo teatro, oratoria, o cualquier medio de expresión artística donde podía comunicar emociones y empoderarme. Fui creciendo y esta pasión o esta manera de vivir se fue apoderando de mí, manifestándose en los Carnavales de Año Viejo, que se dan en mi pueblo los 31 de diciembre, donde maquillo a los personajes representativos del pueblo y salgo bailando como loca por las calles, en los conciertos que le doy a las montañas, en las pinceladas que le doy a mis lienzos, las lineas escritas que dibujan mi camino, o en cada eco de la naturaleza al lado del embalse”.

“Puede sonar maravillosa la manera como expreso mi forma de afrontar la vida, ciertamente se debe ser muy creativa para escapar de cada máscara que tienes puesta en el rostro, y no hablo del maquillaje, cuando naces en una familia de escasos recursos económicos debes ingeniártela para no ser presa del mundo cuadriculado, debes romper esquemas sociales, reaprender lo enseñado, debes luchar un poco más que el resto, y esa valentía que obtienes con los años te da más seguridad de ti misma, y fortaleza frente a las palabras y situaciones que ignoran tu realidad, vas creando y entendiendo la revolución de los soñadores, vas amando cada vez más y más las artes”.

“Actualmente estudio Comunicación Social con énfasis en desarrollo en la Universidad Católica de Oriente, encontré en esta carrera una manera de expandir mi manera de ser la polifacética, la extrovertida, la crítica, la Claudia curiosa y sonriente que ha aprendido a hacer de su vida una obra de arte a pesar de las dificultades que se han presentado en el camino. Vi en esta carrera una manera de entender que no es solo mi realidad, que la vida tiene una magia especial para aquellos que se atreven a soñar y que somos muchos creando y transformando los paradigmas que destruyen nuestra humanidad.”


Estas fotografías, se encuentran concursando en El Festival MAP de Francia y hacen parte de una historia que viene tejiendo recientemente llamada INDIGO PRODUCCIONES.


“Aunque no soy modelo de belleza, quise junto a mi compañero Alejandro Morales López, un Artista Plástico del Eje Cafetero quien reside en este momento en Guatapé, y dedica su tiempo libre a la fotografía artística y publicitaria; crear una critica a la superficialidad del modelaje, donde las mujeres encuentran ese sentimiento de pertenecer a algo sin importar que su sentir humano sea caricaturizado en la sociedad de consumo.”


El lente nos lleva a un set donde se encuentra una modelo maquillada como una caricatura POP, quien expresa diversos rostros que se dan en el interior del mundo del modelaje.

La serie cuenta con 23 fotografías basadas en la temática “POP” y muestran de manera artística una crítica al mundo del modelaje convirtiéndolo en un universo caricaturesco.