Pasar horas mirando la pantalla de tu celular, hipnotizado, entretenido con una realidad virtual que cada día nos une en su mundo con diversas situaciones, noticias o personas, pero, a su vez en la realidad física, nos puede separar más de lo que creemos.

Hace algunos años hacíamos una pausa de la vida real para navegar. Hoy hay quienes deben hacerla en el mundo virtual, para interactuar con quienes están presentes en su día a día. Esto es lo que intenta mostrar el fotógrafo Al Lapkovsky en su proyecto “Disconnecting Connection“.

La serie de fotografías hacen alusión al “Phubbing”, término creado con la popularización de los teléfonos celulares en el 2012 que hace referencia al acto de ignorar o despreciar nuestro entorno o a una persona por concentrar la atención en el celular.

Para el fotógrafo existen tres razones principales por las cuales este proyecto es tan significativo e importante.

“En primer lugar, me preocupan las posibles consecuencias de la exposición ilimitada de niños y jóvenes a las pantallas e Internet”, Un informe de la OCDE de 2017 concluyó que uno de cada tres jóvenes británicos de 15 años es considerado un “usuario extremo de Internet “, es decir, pasa más de seis horas al día en línea, este informe también señala que los niños y jóvenes que utilizan Internet intensamente tienen más probabilidades de ser víctimas de bullying y cyberbullying.”

Por otra parte, el fenómeno no sólo está vinculado con los grupos de jóvenes, cada día son más los adultos que le dan prioridad a los celulares sobre la relación física con familiares, hijos, amistades y mascotas. Debido a esto Lapkovsky comenzó la serie.

“Algunas personas son de la opinión que con este proyecto pretendo avergonzar y dividir el mundo entre personas que no utilizan los smartphones (que serían las” buenas “personas) y las restantes. Es lo último que quiero hacer y he pasado mucho tiempo pensando en cómo abordar este tema sin pasar un mensaje negativo. Pero, en mi opinión, hay una inmensa cantidad personas que hacen un uso excesivo de estos aparatos y éste es un tema que merece ser discutido” comenta el autor.

La tercera y última razón señalada por el fotógrafo, tiene que ver con la cantidad de información y la velocidad con que se transmite y se recibe por medio de un smartphone, de esta manera “compite” por decirlo de alguna manera, con el estímulo que se recibe en la realidad física, por ejemplo, comenta: “Cuando murió un miembro de mi familia, recibí muchos mensajes de condolencias de amigos a través de mensajes, pegados de emojis” la respuesta de la red social de Lapkovsky fue inmediata, a partir del mundo virtual, pero el calor humano que anteriormente se manifestaba fue descartado, reemplazado.

“A veces, sólo por el hábito, elegimos mirar a nuestras pantallas en lugar de mirar alrededor. Preferimos enviar un mensaje a conversar con alguien que está sentado delante de nosotros. Nuestras mentes comenzaron a asumir presencias que están físicamente distantes. Hoy mantenemos conversaciones con personas que apenas conocemos al mismo tiempo que ignoramos aquellas que están cerca y son reales, palpables. Este proyecto es sobre esto.”