Seguramente has escuchado hablar de la «disfunción eréctil», un trastorno que afecta a muchos hombres, pero este no es el único problema que pueden llegar a sufrir cuando de salud sexual se trata, conoce que es la «DSM» y como puede llegar a afectar tu sexualidad. La ginecóloga y sexóloga, Luz María Carvajal nos habla detalladamente sobre el tema.
La Disfunción Sexual Masculina (DSM) es el conjunto de problemas en la respuesta sexual del hombre que, generalmente evitan el desarrollo de una vida erótica plena, afectan la salud integral, la autoestima y la relación de pareja. Hablamos de disfunción cuando el problema persiste por al menos 3 meses y se da de forma persistente en cada encuentro sexual, si esto sucede ya no se habla de Impotencia Sexual.
Los trastornos se clasifican dependiendo de sus características:
1. Disfunción del Deseo:
  • Hipoactivo: Cuando no hay ganas de iniciar o entablar las relaciones sexuales, no hay pensamientos o fantasías eróticas. Su tratamiento puede llegar a ser muy complejo, pues no se asocia la mayoría de las veces con desamor; es decir el hombre ama profundamente a su pareja pero no hay deseo o es muy poco. Si la mujer lo busca, hay respuesta y el deseo está pero es muy pobre. Puede ser causada por medicamentos hipnóticos o para inducir el sueño, lo que les genera dificultades para iniciar o mantener respuesta a los estímulos sexuales
  • Hiperactivo: Cuando casi todo el tiempo se quiere tener actividad sexual y no se puede postergar la necesidad de llevar a cabo el acto sexual. Genera inconveniente con la pareja porque por lo general no hay acomodación de ritmos sexuales y esto genera discordia o insatisfacción por parte de un miembro de la pareja
  • Apatía Sexual: El hombre ama a su pareja pero no desea para NADA ningún tipo de encuentro sexual. Se puede prestar para malos entendidos por la pareja, como «ya no me ama», «ya no le gusto» o «tiene otra persona»; no siendo así.

2. Disfunción de la Excitación: Mejor conocida como «Disfunción eréctil», es la incapacidad para conseguir o mantener la erección que permita una relación sexual satisfactoria.

3. Disfunción del Orgasmo:
  • Eyaculación Precoz: Es muy frecuente, si es un episodio único el paciente no se considera disfuncional, pues puede tener relación con el tiempo de abstinencia sexual, con la excesiva atracción por la pareja, o la novedad de una relación. En cambio, cuando es persistente, se convierte en una patología y el paciente, en la mayoría de las relaciones queda insatisfecho. Está dado más que todo por el criterio temporal entre la penetración y la eyaculación menor a 3 – 5 minutos. Para tratarla, existen terapias como: Tratamiento farmacológico y la terapia cognitivo conductual, con el fin de aumentar el control y retrasar la eyaculación. Incluso se ha prescrito uso de anestésicos tópicos aplicados sobre el glande con dicho fin. 
La masturbación no ayuda a perpetuar la eyaculación precoz ni la disfunción eréctil; esto es un mito. Son rápidos en la eyaculación los hombres, hasta que aprenden a controlarla voluntariamente. Y por otra parte, la masturbación con técnicas en solitario, le enseña al hombre a controlar su eyaculación para que él decida en qué momento se dé y la mujer logre disfrutar. La masturbación sirve para aprender a conocer su propio cuerpo. 
  • Eyaculación Tardía: Tiene lugar cuando hay dificultades para eyacular, frecuente en pacientes con rasgos obsesivos o muy controladores, también puede ser inducida por psicofármacos, como los antidepresivos o ansiolíticos.
  • Evitación Sexual Fóbica: Caracterizado por una angustia patológica ante la idea de un encuentro erótico, por traumas en la infancia, entorno familiar muy conservador, temor extremo al fracaso
  • Insensibilidad Orgásmica: En este caso, el hombre eyacula pero no siente el orgasmo. 
Las consultas relacionadas con este tema, han ido en aumento, pues los factores de riesgo para la DSM son cada vez más frecuentes.
Según sea la causa de la DSM, existe las clasificaciones:

1. Orgánica: Se da a causa de patologías crónicas que generan alteraciones en la microcirculación como la HTA o la Diabetes Mellitus, ya que alteran a largo plazo la función de las arterias del pene. El estilo de vida influye en gran medida, el sedentarismo, la obesidad, y hábitos como el alcoholismo y el tabaquismo sólo empeoran el trastorno. Lastimosamente no tenemos cultura de medicina preventiva, y un hombre de 40 años o más debería comenzar a realizarse exámenes de control de salud, como glicemia, perfil lipídico, perfil tiroideo, antígeno de próstata, monitoreo de presión arterial y de glicemia. De hecho la Disfunción Eréctil es un predictor de riesgo cardiovascular aumentado, pues la mayoría de los factores de riesgo orgánicos que llevan a DSM están asociados a enfermedad cardiovascular.

2. Psicológicas: Como la ansiedad y el estrés, la depresión, problemas familiares o económicos o problemas de pareja.

Por ejemplo, hay relación de la DSM con la presión y exigencia en el rendimiento sexual por parte de la mujer. El sentimiento de hombría está muy relacionado a su rendimiento sexual; a mayor rigidez del pene (que además está a la vista, no lo puede disimular) y mayor duración de la erección hay más sentimiento de virilidad. Según los mandatos sociales, en la mayoría de los casos, si esto no está presente, no habrá un buen desempeño sexual y es es falso. Si el hombre está muy pendiente de su calidad de erección o en satisfacer a su pareja no podrá abandonarse a sus propias sensaciones eróticas y no podrá disfrutar. 
El hombre lo que necesita, es estar relajado, en un contexto adecuado, con la pareja adecuada y estar excitado. Si se siente presionado o ansioso, no va a lograr una erección rápida o de buena duración y esto lo hará sentir culpable, y además si en un próximo intento vuelve a ocurrir habrá temor al fracaso y ansiedad lo que generará un círculo vicioso. Puede frustrarse y hasta evitar tener encuentros sociales para así no tener posibles encuentros sexuales.
Por lo general, los componentes de la DSM son mixtos.
Acá lo importante para el hombre, es tener una actitud crítica para evaluar qué fue lo que pasó, no desistir de futuros encuentros sexuales, no dejar afectar su autoestima, pues en casos aislados es relativamente común y si es persistente, consultar con un sexólogo.
Estas disfunciones no deben llevar al uso de automedicación, pues cada una puede tener efectos deletéreos en la salud. 
Por último hablaré de la Andropausia, o el Síndrome de Adams o Hipogonadismo secundario, en el cual la testosterona, hormona principalmente masculina va disminuyendo y con ella el deseo sexual. También llamado, Síndrome de Irritabilidad Masculina, caracterizada de igual manera por cambios en estado de ánimo, mal humor, irritabilidad, problemas con el entorno, fatiga, desmotivación, y todo ello es debido a la disminución fisiológica de la testosterona con la edad por parte de la gónada masculina o el testículo. Se pierden las erecciones espontáneas, hay disminución en el volumen del semen, el orgasmo es menos intenso, se pierde fibra muscular y va ganando grasa corporal. Requiere de un diagnóstico correcto para un adecuado enfoque.
Lo importante de todo esto, es reaccionar ante el inconveniente con amor y compresión, sin caer en el error de ser pasivos si el problema se genera de forma persistente, y buscar ayuda médica y sexológica. Con amor y diálogo, la mejoría y la recuperación puede ser más rápida y exitosa, pero si reaccionamos de forma negativa, habrá más ansiedad y la ansiedad bloquea el deseo, generando el círculo vicioso del cual es difícil salir.
Siempre debemos buscar las causas. El principal órgano sexual NO es el pene, es el cerebro. Cobra importancia acá, la comunicación y evitar suposiciones por parte de la pareja que lleven a malentendidos. Hay que quitarle  la responsabilidad al pene como órgano generador de placer, si no hay erección no debería haber angustia. El hombre debe más bien aumentar su inteligencia erótica para que juntos (en pareja) se llegue a encontrar la solución.
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