Endémicos del continente americano, son las aves más pequeñas entre todas las que existen. Se alimentan del néctar de las flores y de pequeños insectos. Son tan veloces que pueden aletear hasta 70 veces por segundo, y su corazón puede alcanzar un máximo de 1.200 latidos por minuto; su agilidad es tanta que pueden volar hacia atrás.
Existen más de 330 especies de colibríes en toda América, y al ser aves consideradas exóticas por su colorido plumaje que brilla a la luz del sol, su mayor amenaza es el comercio ilegal y la tala indiscriminada del bosque nativo.
Para muchas culturas indígenas americanas, el colibrí era considerado el mensajero que portaba la materia fértil que permitía que el dios Sol preñara a la diosa Luna; y que de ese amor naciera el ser humano. Lo que hace que esta hermosa ave, sea considerada un recuerdo del origen divino de la esencia de los seres humanos, que brota de la unión entre el espíritu y la materia.
Fotógrafo: Luis Fernando Serna Agudelo