“El mundo le pertenece a los que se levantan temprano”, proverbio francés 100% verdad, ya que en vez de luchar contra las sábanas, apagar cada cinco minutos el despertador, correr en las mañanas y caerte de sueño en la oficina, puedes hacer muchas más cosas y de forma más productiva al despertarte temprano.

  1. Atacar los pendientes más urgentes y contestar mails, te dará la impresión de haber hecho mucho y que todavía te queda el resto del día para lo que siga en la agenda. Tu motivación y productividad aumentara exponencialmente.
  2. Con más tiempo disponible puedes mejorar como persona y como profesional, al buscar continuamente fuentes de inspiración para mantenerlos en el estado de ánimo adecuado, así como buscan mantenerse bien informado. Dedica diez minutos a leer cualquier artículo que te ayude a lograr tus objetivos, a mejorar o innovar tu trabajo.
  3. Un buen día comienza con un rico y completo desayuno. ¡No te lo saltes! Es la base para un día lleno de energía.
  4. Hacer ejercicio en las mañanas es más recomendable, ya que te ayuda a ponerte de buen ánimo y cargar energía para todo el día.

En pocas palabras, este estilo de vida te llevará a tener una mejor memoria, un metabolismo y peso más equilibrado, un mejor estado de ánimo, más concentración, mejor productividad y rendimiento, una disminución en el estrés y, por ende, una mejor salud.

Ser mañanero se aprende

Por más ocupado que estés no es necesario que sacrifiques tu bienestar y salud para tener éxito; con un mínimo de reorganización, las noches de ocho horas y las comidas completas son posibles. El cronotipo no está establecido ni predeterminado por ningún factor, por lo que se puede modificar adoptando ciertos hábitos.

Un sueño adaptado a las necesidades de nuestro cuerpo nos da energía, salud y motivación para hacer las cosas por la mañana y durante todo el día. Primero, vete a dormir y levántate 15 minutos más temprano; luego aumenta gradualmente a 30 y luego 1 hora.

Es mejor aprender a levantarse siempre a la misma hora para ajustar los ciclos de sueño. Crea una rutina y una atmósfera agradable antes de ir a la cama, así el cuerpo se acostumbrará y sabrá cuándo se tiene que ir a dormir. El avanzar por etapas te ayudará a adaptarte más fácilmente al cambio

Pon el despertador lejos de tu cama para que, cuando suene, te tengas que parar para apagarlo. Programa una melodía agradable para que no te despiertes de sobresalto.

En cuanto suene, levántate de inmediato para que no te atrapen las sábanas y toma una ducha, esto te ayudará a despertar; utiliza un shampoo, jabón o crema de eucalipto o menta, te ayudará a despertar y a sentirte más alerta.

Para que la flojera y el cansancio no te alcancen en la oficina, prevé algo especial cada día: un café, un chocolatito, una canción, tu comida favorita…

También, procura mantener ordenado tu lugar para evitar la confusión y el caos; tener ordenados los pendientes de cada día evitará que te quiten el sueño en la noche; recuerda no dejar nada hasta el último, organiza todo según su prioridad y fecha de entrega.

Tomado de: https://bit.ly/2OSWLZF