Este espacio está dedicado a todas aquellas mamás sin manual de crianza que se paralizan o explotan a la hora de disciplinar, corregir, orientar, estimular y establecer límites a sus hijos. El rol de madre, en ocasiones, implica ser una heroína con superpoderes terrenales incluidos: rayos láser de paciencia, lazo mágico de tolerancia, lectura de la mente para los gustos y necesidades de la familia, velocidad extrema para realizar las tareas en casa, sincronía universal para acoplar de forma eficiente los demás roles que le toca desempeñar (esposa, hija, hermana, amiga, vecina, comadre, empleada y la chismosa de la cuadra, entre otras), además de ojos biónicos para no perder de vista a ninguno de los hijos mientras está en la cocina, plancha, lava, revisa su celular y ve su novela o serie favorita.

En fin, estos son algunos de los súper poderes necesarios con los que una madre debe contar para dirigir su salón de la justicia llamado hogar. Hoy te ofrezco un mini capítulo para fortalecer tus superpoderes de heroína.

¡Y en medio de la noche, en algún hogar del barrio, la comuna, la vereda, el urbanismo cerrado… se puede escuchar el grito desesperado de una madre, que luego de haber culminado un día de agotadas labores, quehaceres e infinitas actividades correspondientes a su rol de madre, se entera que su hijo amado, no cumplió con el sagrado deber de “HACER LA TAREA”!  De seguro será revisada al día siguiente, sin contar que olvido informarle a tiempo que debía llevar ciertos materiales para hacer un proyecto en clases… Con este terrible escenario es casi seguro que comenzará una batalla campal, entre madre e hijo, cuyos reclamos y excusas de ambas partes no se harán esperar… “¿Y a esta hora es que usted me dice que no ha hecho la tarea?  ¿Dígame qué fue lo que hizo durante todo el día?… Ave María, usted no tiene más responsabilidad que estudiar… usted sabe que yo me mato todo el día trabajando para que estudie… Mamá, me aburren las tareas… mamá, esa tarea está muy difícil… mamá, no tenía el material para hacer la tarea… mamá, apenas hoy me di cuenta que la tarea es para mañana. En fin, la lista es larga. Y aunque querida mamá, tu angustia y molestia es válida, por favor déjame recordarte algo importante: tu punto de vista es muy distinto al de tu hijo, sus razones, aunque parezcan irresponsables, pueden ser válidas, déjame explicarte ¿Por qué?, además de darte algunas recomendaciones para que pienses mejor las cosas, actives tus superpoderes de mami maravilla y esta actividad sea lo menos traumática para ambos:

  • Si bien es cierto, que él tiene la responsabilidad de hacer su tarea, no es menos cierto que puede llegar a percibirla como algo complejo o difícil de realizar, ameritando así tu compañía, apoyo y motivación (no que se la hagas), para que sienta la confianza de estar haciéndolo bien y no el temor o frustración de estar haciéndolo mal. Por otro lado, si por múltiples ocupaciones no puedes darle apoyo presencial y directo, debes contar con una persona de confianza que pueda apoyar a tu hijo en sus asignaciones, pero igual tú debes revisarlas.
  • Otras veces, en verdad créeme, hacer tareas es aburrido y sin sentido, partiendo del hecho que para ellos existe un mundo de entretenimiento más atractivo, actualizado y automatizado como lo es internet y sus servicios (redes sociales y videojuegos). Te sugiero entonces, ponte en sus zapatos, reconoce lo aburrido y sin sentido que puede llegar a ser la actividad, sin embargo, orientale con las mejores palabras, haciéndole ver que a pesar de lo tedioso debe hacerla para avanzar y no quedarse atrás o asumirá consecuencias académicas y en el hogar.
  • De ser posible, trata de establecer una hora específica al día para esta actividad con el fin de crearle el hábito. Y avísale unos minutos antes para que psicológicamente se prepare y termine lo que esté haciendo previamente.
  • Si hay la oportunidad ubica un espacio adecuado y permite que tu hijo construya un lugar agradable para que haga su trabajo y no encima de los platos sucios en el comedor.
  • Respeta su ritmo y permite que haga pequeñas pausas de entre 5 a 15 minutos cada cierto tiempo, permítele que camine, se estire o se distraiga un poco (no es recomendable que vea TV o use videojuegos entre pausas). Esto contribuirá a rendir y a concentrarse de mejor forma.
  • Reconoce sus progresos y esfuerzos. Evita presionarlo constantemente, no le llames duramente la atención, en caso de no haber logrado la nota que tus esperas, recuerda que él tiene su propio ritmo de aprendizaje.

Por último, querida mamá, no olvides que las asignaciones escolares son actividades que son derivadas del colegio, no eres la profesora, tu labor como madre es proporcionarle los recursos para que se desarrolle académicamente, formarle hábitos y valores sobre la tarea y apoyarle cuando no comprenda algo.

Hasta la próxima mamas heroínas…