Por la artista: Mariana Correa

@mar.en.rojo

Para nadie es un secreto que el fenómeno del desplazamiento se ha presentado a lo largo de la historia del país, y que es este mismo un elemento constante en el proceso de urbanización de las ciudades y territorios colombianos. Ellos, son ajenos a su misma naturaleza, a su mismo territorio, a sus mismas flores que abrazan día a día.
Este maquillaje simula a todas aquellas personas que día a día vemos en las calles sumergidas en el miedo que cubre sus vidas, que se esconde en sus miradas. Ese miedo que persigue implacablemente a los desplazados por la violencia, se suman aquellos temores de ser, a su vez, desplazados por la pobreza.

Las cifras de desplazamiento forzado en Colombia asustan, intimidan, nos llenan de miedo, no solamente a quienes lo viven en carne propia y son víctimas forzadas a cargar la cruz de tantas huellas hundidas de la dolorosa geografía colombiana, sino a todos los que presenciamos las sombras hambrientas de cientos de personas que huyen con el miedo que los carcome, de lo que antes ellos mismos solían llamar, vivir y trabajar sus selvas vírgenes.

¿Tierra de quién?, ¿Culpa de quién?, ¿A cargo de quién? ¿Se te hace conocida esta mirada?