El día y la hora pautada para la sesión, ella llego a mi consultorio, una joven de aproximadamente 28 años de edad, entro casi en silencio, murmuró un hola entre dientes, la invite a sentarse y al ver
su rostro noté como se dibujaba una mezcla de emociones en él; asomaba la rabia en su ceño fruncido y la tristeza era difícil de disimular en sus ojos.

Silente al menos por dos minutos, ella decidió hablar; pensé que, como otras consultantes, comenzaría a relatarme su historia de vida; sin embargo, con una mirada que transmitía desasosiego, inició la sesión con una frase “¡Yo solo vengo para que usted me ayude a descifrar quién realmente soy yo! ”…

Posiblemente para algunas de las mujeres esta pregunta haya paseado fugazmente por su mente, sin respuesta alguna; para otras puede que esté resuelta, alegando el fiel cumpliendo de sus roles sociales (esposa, madre, hija, empleada, empresaria, entre otros).
Sea como sea hay que advertir que de una u otra forma la respuesta a esta pregunta nunca es fácil, puesto que implica revelar el propio ser, desnudarnos emocionalmente y quitar algunas “capas de cebolla”, resistencias y armaduras para alcanzar ese territorio
privado, donde residimos con autenticidad. Sin embargo, para no transitar eternamente en pro de aclarar quién soy, podemos plantearnos otra sencilla pregunta: ¿qué es lo que quiero para mí? O echar mano de la propuesta psicológica planteada por la Dra. Shinoda-Bolen en su libro ¨Las Diosas de cada mujer” a través del uso de los arquetipos de las diosas griegas.

Para la Dra. Shinoda, las mujeres pasamos por etapas que llevan tiempo y en ese transcurrir de la vida, se pueden activar en determinado momento, uno o varios arquetipos de diosa griega, influenciado muchas veces por factores sociales, familiares, culturales, hormonales y de edad.

Un arquetipo representa modelos de ser y de comportamiento fijados en el inconsciente colectivo. Si logras identificar el arquetipo de diosa dominante en ti, podrás potenciarla o superarla, a través de la comprensión de tus propios patrones internos. Asimismo, invocar a una diosa u otra, puede ayudarnos a tomar decisiones y empoderarnos de nuestra vida.

A continuación, describimos a cada una, identifícalas y hazlas actuar:

  • Artemisa: Diosa de la naturaleza salvaje: Vital, de movimientos rápidos, ilimitada, centrada, libre, impetuosa, sabia, psíquica, independiente, osada, atlética, segura. Una mujer Artemisa para desarrollarse más, tendrá que aprender humildad, volverse vulnerable para aprender a amar y a preocuparse profundamente por otra persona.
  • Atenea: Diosa de la sabiduría: Alta, elegante, expresiva, equilibrada, innovadora, práctica, sabia, astuta, visionaria, líder, artesana. La mujer Atenea para desarrollarse más, tendrá que recuperar su ser infantil, ver la vida con los ojos de una niña asombrada. Tiene que reír, llorar y dejarse abrazar. Y descubrir el valor y la fuerza de su madre, «redescubrir su relación con lo femenino, con la madre».
  • Hestia: Diosa del fuego, del hogar y mujer sabia: Serena, introvertida, pacífica, armoniosa, servicial, sabia, receptiva, sanadora, comprensiva, profunda. La mujer Hestia para desarrollarse más, debe adquirir la capacidad de expresar sus sentimientos de manera que las personas a quienes ama, puedan saberlo.

  • Hera: Diosa de la lealtad, del matrimonio, esposa: Matriarcal, comprometida, constante, confrontadora, posesiva, legalista, talentosa, responsable. La mujer Hera para desarrollarse más, debe luchar para liberarse de ser la Hera vengativa.
  • Deméter: Diosa de la madre tierra: Abundante, próspera, fuente de nutrición, cuidadosa, misericordiosa, sensitiva, realista, fuerte, devota, posesiva, protectora. La mujer Deméter para desarrollarse más, debe ser capaz de escoger cuándo, cómo y a quién dar. Para hacer esto, debe aprender a decir que no. «Soltar a sus hijos», para que no dependan de ella.
  • Perséfone: La Doncella: Juvenil, Abierta, receptiva, flexible, indecisa, vulnerable, sincera, insegura, confiada, mística, poderosa, comprensiva. La mujer Perséfone para desarrollarse más, tiene que enfrentar la vida por sí misma y cuidar de sí.
  • Afrodita: Diosa del amor y la belleza: Instintiva, magnética, seductora, sensual, poderosa, fascinante, alegre, manipuladora, creativa, apasionada. La mujer Afrodita para desarrollarse más, debe aprender a actuar con responsabilidad sobre sus actos, para lograr actuar menos impulsivamente.

¿Con cuál te sientes más representada?, ¿Cuáles están dentro
de ti? ¿Cuáles predominan en cada momento? ¿A cuál
necesitas potenciar en el aquí y en el ahora?

 

 

 

Por: Teysi Amaro. Psicóloga, orientadora de la conducta, terapeuta familiar. Contacto: 312-583-60 93