El sexo anal es conocido por muchos como una práctica propia de parejas masculinas, sin embargo, y para la sorpresa de muchos, más del 40% de las parejas heterosexuales han llegado a implementar esta práctica que termina siendo una fantasía sexual que hace parte de la lista de las muchas que existen, pero que, a diferencia de otras, está rodeada de un sinfín de estigmas que la convierten en un tabú.

“El ano está constituido por dos anillos musculares que forman los esfínteres externo e interno; el externo está bajo control voluntario a diferencia del interno. Si estás tenso, así quieras practicar el sexo anal, el esfínter interno no permitirá la penetración, ofrecerá resistencia y se puede desgarrar causando daños e infecciones. Así que la regla es ir lentamente”, explica la sexóloga Luz María Carvajal, dejando claro este aspecto para cuando una pareja, ya sea homosexual o heterosexual, quiera practicar el sexo anal.

Uno de los mayores temores que acompaña esta práctica es la referencia inmediata a la homosexualidad. Frente al estigma que señala a quienes practican sexo anal como homosexuales, la experta en sexología nos explica que el ano, “al ser un orificio más estrecho, puede generar más placer al penetrar” y es así como se convierte en una fantasía sexual, más allá de una inclinación sexual.

Para realizar un buen sexo anal, la doctora Carvajal entrega tres importantes reglas que ayudarán a que cualquier temor o desconocimiento frente a esta práctica, se desligue del coito: comunicación, relajación y lubricación.

Comunicación: si manifestamos con claridad y precisión nuestros gustos podremos ahorrarnos bastante malestar. Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, capacidad de comunicación y paciencia por parte del hombre, quien no podrá moverse tan enérgicamente como en el coito vaginal.

Relajación: escuchando tu cuerpo y lo que realmente desea.

Lubricación: fundamental en el sexo anal, pues el ano no lubrica. Podemos usar un lubricante soluble en agua como KY. Esto es tan necesario como una buena higiene.

Según afirma Luz María, el sexo anal practicado de forma adecuada, es tan sano como cualquier otro tipo de sexo, lo que conlleva a la protección adecuada que prevenga cualquier tipo de enfermedad de trasmisión sexual.

Finalmente, la sexóloga explica la importancia de tener en cuenta que el sexo anal debe realizarse por mutuo acuerdo y no por suplir la fantasía sexual de tu pareja, pues las mujeres pueden disfrutar del sexo y de prácticas inusuales solo si de verdad desean hacerlo.

“Si tú y tu pareja disfrutan de las relaciones sexuales anales, es normal y hace parte del repertorio de la expresión de la sexualidad. Por otro lado, si tu pareja quiere hacerlo y tú no, y lo haces, pero te sientes con dolor, frustrada o insatisfecha, esto no es normal y deberían ir a terapia para lograr una acomodación de preferencias sexuales, y ninguno de los dos tiene un problema”.

Sin obligación alguna, esta práctica debe ser para el disfrute de ambos, teniendo en cuenta que las preferencias de los dos son importantes y tendrán lugar desde que no se rompa el límite que pueda existir en el otro, y así poder llegar al clímax de una relación que disfruta del buen sexo sin estigmas sociales.

Escrito por: Manuela Betancur Giraldo