La gestación humana es un proceso fisiológico que por lo general evoluciona de manera normal en mujeres jóvenes y sanas. Lo esperado es que tenga un final feliz; pero hasta el 30% de ellas pueden presentar alguna complicación que amenace la salud del embarazo.

El Control Prenatal es considerado el método más efectivo para obtener los mejores resultados en la población de mamitas en embarazo, es un excelente ejemplo de medicina preventiva y debe ser llevado a cabo por el médico general, a menos que, por diversas razones se llegue a clasificar el embarazo con un riesgo mayor, en este caso debe ser manejado por tu ginecólogo/a tratante.

Este método ayuda a la identificación de factores de riesgo, su prevención, control y modificación.

Para tener una idea de su importancia, es necesario saber que, en 1911 la señora William Lowell Putnam, fundó la primera clínica de Control Prenatal, desde ese momento se describe que hasta un 40% de las complicaciones de las pacientes atendidas se podrían evitar. En 1929 en el Reino Unido se inició el Control Prenatal. En 1942 se establecieron como norma las visitas prenatales, la vigilancia clínica, paraclínica e imagenológica y la administración de complementos vitamínicos (hierro, calcio y ácido fólico), las vacunas (influenza, Tdap que es la que transfiere anticuerpos a través de la placenta al bebé contra la tosferina- tétanos y difteria) a todas las mujeres gestantes; la valoración por Nutrición al ingreso y odontología para evitar infecciones periodontales que puedan desencadenar síndrome de parto pretérmino. En el 2002 la Academia Americana de Pediatría y el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos definieron la atención prenatal como: “Un programa de atención integral antes del parto, mediante un enfoque coordinado para la atención médica y apoyo psicosocial, que idealmente debe iniciar 3 meses antes de la concepción y se extiende durante todo el periodo hasta el momento especial y mágico del parto».

Actualmente el Control Prenatal es una manera de disminuir la morbimortalidad perinatal y materna, a través de la realización de estrategias de control, diagnóstico y tratamiento. 

Mientras más temprana sea la edad gestacional del Control Prenatal, se podrá establecer un plan más adecuado de vigilancia clínica y complementaria con las ecografías y pruebas de laboratorio, con esto, se busca identificar y clasificar a las pacientes por sus factores de riesgo maternos y familiares, signos ecográficos del bebé detectados de forma temprana y parámetros hormonales maternos, para detectar así enfermedades que puedan afectar el embarazo, enfermedades preexistentes en la madre, antecedentes en pasados embarazos, detectar o evitar efectos teratogénicos o que puedan hacerle daño al bebé de medicamentos y modificación de hábitos como tabaquismo, drogas, alcohol y obesidad.

Existen condiciones en las que un buen y juicioso Control Prenatal determina los riesgos potenciales de complicaciones, permitiendo intervenir oportunamente, entre estas: pérdida gestacional temprana o tardía, alteraciones cromosómicas, anomalías estructurales fetales, Preeclampsia, Prematuridad, Diabetes Gestacional y alteraciones en el crecimiento fetal.

 

Por:
Clínica SOMER, consultorio 308