Controlarle el celular, las conexiones, los “likes” y los contactos en las redes sociales, llamarle insistentemente, monitorear sus horarios, desconfiar de su palabra, sentir temor por llegar tarde a casa, celos incontrolables…

Son entre otras, algunas conductas perjudiciales que se asumen en nombre del amor, ¨justificando¨ la errónea creencia de que, si no estás pendiente del otro, durante todo el día, entonces tu mundo amoroso se detendrá.

 Existen varios motivos, por los cuales el ¨amor¨ en las relaciones, puede llegar a convertirse en una cárcel con barrotes adornados; el postre empalagoso por el exceso de azúcar o el guiso picoso por desproporcionado uso de condimentos; por causa del control obsesivo de una de las partes, que termina subyugando al otro bajo una sumisión asfixiante en nombre del ¨amor¨.

Una de las principales razones de la conducta controladora y asfixiante, es la inseguridad, esta se traduce de forma tangible en comportamientos celópatas, desconfiados y temerosos; tornando el amor en apego, una emoción que implica dependencia y necesidad de conjugar cada verbo en plural.

En el amor debe existir confianza y gusto por compartir, acompañados por una intención espontánea por mantener un espacio vital y físico para cada uno. Al contrario del apego, el cual es gobernado por una actitud posesiva y controladora que lleva al maltrato psicológico y, en ocasiones, a la violencia física o sexual.

A continuación, algunas señales que te ayudarán a determinar si estas en una relación asfixiante o de apego:

  1. Si le manifiestas a tu pareja que tienes una salida con tus amigos, te pone mala cara. Te hace creer que eres culpable por divertirte con otras personas y tener una vida social al margen de ella. Tu pareja te quiere exclusivamente para ella, no desea compartirte con nadie más y te trata como si fueras de su propiedad.
  2. Has dejado de hacer cosas que antes te gustaban, por estar con tu pareja ya que prefieres renunciar a estas, para evitar discusiones innecesarias. Sin embargo, a pesar de todo lo que has hecho, para que las cosas vayan bien, la relación sigue siendo muy demandante y asfixiante.
  3. Viven en constantes discusiones, incluso por temas insignificantes. Cualquier excusa es buena para entrar en conflicto dialéctico.
  4. Experimentas de forma frecuente tensión emocional, estrés y ansiedad. Tu pareja no es un apoyo para ti, es tu peor juez y en ocasiones la sientes como una responsabilidad más de las tantas que tienes.
  5. Te gustaría vivir la misma vida que tienen otras parejas que se muestran felices y con una buena comunicación.

Las relaciones cuyo centro es el apego insano y obsesivo, están marcadas por constantes altibajos y cambios bruscos que van desde la euforia a la tristeza. Estos altibajos suelen ser agotadores para ambas partes y deberían ser considerados en revisión terapéutica consensuada por ambas partes, para su posible solución.

No obstante, de no lograr un cambio positivo, lo mejor será salir de la relación perjudicial y desgastante. Recuperar la soltería, hacer un periodo de duelo y aprender a estar solo. Algunas personas que viven amores obsesivos, tienen miedo a no tener a alguien cerca y quedarse solos.

Las personas que han vivido una relación asfixiante tienen una imagen negativa de sí mismas porque su autoestima se ha lacerado. Es importante que se hable con objetividad de cómo está la situación, con un familiar o amigo cercano. Esto aporta seguridad y apoyo. Hacer un curso de herramientas de afrontamiento como inteligencia emocional o PNL, serán de gran ayuda para tomar fuerzas y reinventarse.

 

 

 

Por: Teysi Amaro. Psicóloga, orientadora de la conducta, terapeuta familiar. Contacto: 312-583-60 93