La falta de exposición al sol, causa deficiencia de vitamina D y esto hace que nuestro sistema inmunológico se vea afectado con síntomas tales como dolores estomacales, debilidad, y depresión.

Una de las ventajas de tomar sol con moderación es que promueve la producción de melatonina, conocida también como la hormona del sueño, regula tu ritmo circadiano, que ajusta la hora de dormir de tu reloj biológico, además aumenta la producción de serotonina y endorfinas, sustancias químicas del cerebro que son efectivos potenciadores del estado de ánimo.

La investigación más conocida sobre este tema fue realizada por el Dr. Gavin Lambert y sus colegas en Australia. Midieron los niveles de serotonina en respuesta a diversos grados de luz brillante.

Para hacer esto, tomaron muestras de sangre de venas yugulares internas de 101 hombres y compararon la concentración de serotonina en la sangre con las condiciones climáticas y las estaciones. Los resultados fueron notables: los hombres que se midieron en un día muy brillante produjeron ocho veces más serotonina que los que se midieron en un día nublado y triste. 

La vitamina D es necesaria en nuestro cuerpo para ayudar a absorber el calcio que necesitan los huesos y no es simple conseguirla a través de los alimentos, ya que sólo se encuentra en pescados grasos, algunos hongos y soya orgánica, por eso la mejor manera de recargar nuestra vitamina D es indudablemente a través del sol, podemos intentar pasar algo de tiempo afuera, hacer paseos en bicicleta, dar caminatas cortas, leer en una banca del parque o cualquier otra actividad al aire libre.