Un equipo de investigadores de la Universidad de Purdue, en Estados Unidos, ha publicado un artículo capaz de ponerle la piel de gallina a cualquiera. En él, los científicos explican cómo estas criaturas están ganando la batalla, y han conseguido hacerse resistentes a prácticamente todos los insecticidas químicos que usamos para combatirlas.

Como si el antecedente de la supervivencia de estos animales a la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki no fuera poco, ahora están más fuertes que nunca. Su inmunidad se debe a que su sistema de defensas está en constante evolución y se hace cada vez más fuerte ante las amenazas.

El registro se consiguió luego de que los científicos expusieran a dichos animales a diferentes tipos de insecticidas. Ellas desarrollaron una resistencia no solo a esos químicos sino a otros similares. Además, la evolución en su sistema logran transmitirla a su descendencia.

Al tratar de exterminarlas aumentaban hasta 6 veces su capacidad de resistencia, lo que es un peligro a no muy largo plazo, pues cada hembra puede dar de 200 a 300 crías en su vida.

Según los expertos, el estudio se ha llevado a cabo con la llamada «cucaracha alemana»(Blatella germanica), de la que los investigadores escriben que «es una plaga mundial que vive exclusivamente en ambientes humanos. B germanica amenaza la salud humana al producir alérgenos desencadenantes del asma, vectores microbianos patógenos y resistentes a los antibióticos y contribuyen a ambientes interiores poco saludables».